Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Fin del mundo

Los ángeles cayeron del cielo, golpeando sus cuerpos celestiales contra el duro asfalto. Las mil lenguas negras de petróleo se pegaron a sus alas y terminaron arrancándoselas. Los cielos expulsaban lágrimas calientes, parecía lava, y bañaban la ciudad grisácea cubierta de cadáveres de corazones rotos. En aquellos inmensos ataúdes de hormigón sollozaban los hombres, mujeres y niños porque el fin del mundo se acercaba y llegaba al punto de no retorno.

De los infiernos surgieron los demonios, todos cubiertos de un aura rojiza y de cuerpos esbeltos cercanos a la belleza más primorosa. Huían, igual que los ángeles, de la última batalla. Eran testigos de la estupidez y la opulencia que reinaba en los tres reinos: cielo, tierra e infierno. Corrían buscando refugio y a su paso tomaban los ángeles, los cuales parecían muñecas rotas esperando ser arrojadas finalmente a la basura.

El aroma a putrefacción surgían desde las aguas estancadas de los ríos, alzando los cuerpos inertes de las criaturas que una vez allí habitaron. Los volcanes entraron en erupción asolando todo a su paso, mientras las mareas se tragaban los edificios más cercanos a la costa. Las aves no sabían hacia donde volar, simplemente intentaban alcanzar un punto donde pudieran salvarse durante algunos angustiosos segundos. Caos, muerte y destrucción bajo los pies y los ojos de todos.

La particular partida de ajedrez había finalizado. El paraíso se derrumbaba y todos sucumbían a su paso. Y así fue como la Tierra quedó asolada, explotando y engulléndose como si fuera un cadáver que toma el último bocado de su cuerpo. Fin del mundo, de lo conocido. Silencio absoluto tras un sobrecogedor grito. Adiós.

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muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.