Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Palabras que duelen

Me mantengo sereno a pesar de mis heridas, hoy me ha alcanzado una bala por su culpa. Tenía que protegerlo. No importaba realmente si salía herido o muerto, porque él merece ser feliz y yo merezco quedarme en silencio como siempre. Las heridas no son grabes, pero sí dolorosas. Cuando te disparan es como si te mordieran, pero esos dientes queman como perros venidos del infierno. Por unos segundos pierdes la respiración y la noción del tiempo, después deseas gritar y no lo haces porque debes reaccionar.

-No sé que haría sin ti.-eso fue lo que dijo nada más ponernos a salvo.-Ha sido una locura por tu parte.

-Es mi trabajo.-respondo acariciando sus cabellos.

Es el momento oportuno, porque debo hacerle ver que es algo más que un compañero y un buen amigo. Mis labios se resecan, mis manos tiemblan y mi corazón late acelerado. No encuentro las palabras mil veces ensayadas, lo he hecho en el lavabo y frente al retrovisor del coche mientras le espero.

-Eres como un hermano para mí.-murmuró junto cuando iba a susurrar que le amaba.

Las lágrimas surgieron solas, aunque en estos momentos me mantengo sereno. La vista la alzo hacia el cielo estrellado, en busca de alguna fugaz para pedir un deseo. Sólo quiero que me ame de forma distinta, ser algo especial ante sus ojos, pero lo único que logro ver son nubes que se aproximan.

-Siempre me cuidas, me haces sonreír y todo eso no lo hace un escolta.-dijo aquello con tanta dulzura que no dudé en sonreír de forma amarga.-Nunca he tenido un amigo tan importante como tú, porque Kamijo no cuenta.

-¿Por qué no cuenta?-pregunté deseando tener una respuesta lógica, no algo que me doliera más que ese disparo.

-Porque aún me gusta, aunque no como antes.-ríe de forma estúpida.-Han pasado años y aún sigo como cuando lo conocí, soñando imposibles.-se quedó en silencio unos segundos y después rió de nuevo.-¡Soy un chico afortunado!-exclamó antes de abrazarme.-Tengo un enorme gigante que me cuida, al fin un hermano mayor.

-Yo te quiero.-susurró agotado.

-Claro, yo también.

Me aguanté las ganas de besar su boca, de apoderarme de ella y hacerle entender que era de forma distinta. Sin embargo, sigo tirado en el callejón intentando no pensar en mis dos heridas: la herida de bala y la que cruza mi pecho por culpa de su dulzura.




¿Algún día dejaré de ser su mejor amigo? ¿Me verá como hombre y no como hermano? Quererle en silencio duele tanto que, hubiera preferido que la bala diera de lleno en mi corazón.

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muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.