cayó lentamente como el último pétalo de una flor.
Se reunió con el frío de su corazón,
olvidando por completo lo agradable del calor.
Murió aferrado a su espada bañada en sangre.
La última batalla con los sueños rotos,
esos que se esparcieron sobre él como dientes de león
mientras los ángeles se reunían cantando en coro.
Sus cabellos negros estaban húmedos
por las lágrimas derramadas en la batalla.
Su cuerpo se convertía en mariposas de ilusión,
mientras en sus labios suspiraba una sonrisa canalla.
Joven guerrero que se fundió con el invierno
y olvidó que el dolor puede llegar a matar cruelmente.
Hermosa figura que no volvió alzarse cargada de pasión,
últimos segundos en la vida de aquel amante.
Mil mariposas blancas se funden los copos,
mientras que sus telas quedan como estandarte
y terminará siendo amapolas en la nueva estación.
Murió para ser convertido en héroe y terminó siendo arte.
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