Cuando menos te lo esperas... llegas a la conclusión que la vida es un asco, incluso si la miras desde el fondo de una botella.
Drogado por la confusión te desvaneces y te dejas vencer, te animas sólo ante una lejana oportunidad y terminas intentando defenderte con absurdas palabras.
Intentas hacerlo por orgullo, por egolatría descerebrada y cualquier estupidez más. Pero sigues vivo, sigues intentándolo y no te dejas caer...
No importa que sea imposible... pero lo intentas y quizás cuando menos te lo esperas... la impotencia se va, la rabia se convierte un suspiro de alivio y el dolor ya no te ahoga... sólo es un recuerdo.
Y eso puede ocurrir cuando menos te lo esperas... quizás en el sueño de una noche de verano.
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