¡Y que todo se pare! No importa los segundos, ni los minutos y mucho menos las horas o los días. El mundo se ha parado y pueden hacer lo que deseen. El mundo se para, pero sus corazones palpita más rápido, el lívido los excita, y terminan desesperados por un amor sin límites.
Y es que la pasión... no se controla... y es que el amor... comienza.
Se alzó de la cama notando como sus miradas se cruzaban, así como sus caricias. Sus manos rasgaron sus ropas, sus colmillos se clavaron en su cuello y el rito comenzó. Mientras, le arrancaba gemidos por la danza sexual y sensual, que ambos se regalaban, ella nació en las sombras y se convirtió en el ángel que le demostrara cada noche que hay amores eternos...
-Eres la princesa de mi cuento, yo soy la bestia... intento mostrarme tal cual soy... un príncipe que buscaba la mujer de sus sueños... una diosa... a la cual entregarle la rosa que representa su corazón.-murmuró acomodándola en la cama, acariciando sus pechos desnudos así como sus muslos.-Je t'aime ma cherie.
Y las sombras se alzaron... descendieron a las llamas... caminaron entre ascuas... sentían dolor en sus heridas abiertas por el desgarro de sus almas... y allí, cómplices de todo, comenzaron a amarse... para así sentir paz en un mundo hecho infierno... para luego ser paraíso.
El Dios de la sangre encontró a su diosa y ambos reinaron entre los inmortales.
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