Sobrevivir… eso hice para poder encontrarte, poder buscarte y así conocer el sabor dulce de tu piel.
Muerdo tu cuello, lamo tu piel, y noto el sabor apetecible de un chocolate único. Toda tú eres un hermoso premio para mi amarga realidad.
Te creé de las fantasías más lujuriosas, te soñé en ellas y te di vida llamándote en lamentos de placer.
Mis manos acarician tu piel suave… mis ojos observan los tuyos de profundo y agridulces pozos de café.
Tan caliente, tan enigmática y tan placentera…
Quiero sobrevivir junto a ti, quiero sobrevivir a la explosión del lamento y la penuria.
No existen mañanas, no existen tardes, ni amaneceres borrascosos en la cumbre del Tíbet de la confusión… sólo noches oscuras, noches de profundo dinamismo y sexo a lo parisino.
Acaparo tu figura ocultándolo tras mi cuerpo. Lo acaparo por que únicamente debo de ser el único que sepa donde está cada muesca y peca de tu piel. Yo soy el único, el primero y el último que conocerá tales placeres… tales pecados.
Dentro de ti existe un volcán de lava… el cual me quemará y hará que hierva hasta explotar. Sí, explotaré en gritos de placer e irresistible desesperación por finalizar lo iniciado… locuras a altas horas de la noche… en un territorio vetado a ingenuos y locuaces… vetado, territorio de cacería de este felino hambriento por noches perdido en las musarañas del infinito.
Hoy, mañana y cada día… no habrá toque de queda, no habrá nada más que noches. Hoy, mañana y cada día… no habrá vida que no posea el dulce encanto de tus derroches.
Yo sobreviví a mentiras
Yo… y mi alma
Ambos fuimos capaces de sobrevivir a un mundo atroz, para llegar al reinado de tu cuerpo… de tu presencia…
Princesa… dame asilo en tu cama, pienso conquistar tu cuerpo y hacerlo preso para que sea mi sirviente eterno… como el mío será el tuyo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario