Me llamo Amaury, pero si tienes buen cuerpo llámame amo.
Dicen que soy chulo, egocéntrico, gilipollas, un dios en el micro y un mal hablado. La culpa no es mía, la culpa la tiene la rubia de bote de Axel y su insufrible vocabulario. Yo en realidad soy un príncipe, tengo un léxico extraordinario y Jorge me llama Rey de la literatura. Iba para novelista de éxito y rockero sin remedio, ya saben lo que aullaba Barón Rojo “Se oye comentar a las gentes del lugar ¡los rockeros no son buenos! Si no te portas bien te echaras pronto a perder, y caerás en el infierno”. A mi siempre me fue eso de “Drogas, Sexo y Rock and Roll” además de mucho Vodka y Whisky barato que robaba de la taberna “La Libertad”
Tenía veintiún años y una vida por delante, estaba consiguiendo éxito con mis amigos de toda la vida, esos que nunca te fallan y siempre están ahí. Axel había sobrevivido a varias sobredosis y había dejado la cocaína, se estaba reformando para solo matarse lentamente el hígado con el alcohol. Jorge seguía tan perdido en si mismo y en su ensimismamiento, siempre tan callado y parecido a mí a pesar de mi pose de chuloputas. Cerberus era nuestro batería y con él tenía amistad, aunque no como con ellos dos. Aprendí a tocar la guitarra y nos la pasábamos de gira…pero un día…todo cambió de nuevo al igual que el día que me cargué a mis padres.
Reía como una hiena, esa risa estridente mientras sostenía en mi mano el primer ejemplar impreso de mi poemario. Eran poemas de un adolescente traumado que se aferró al sexo y la droga tras varios palos. No soy como un emo, dios me libre de ser tan puto y deprimente. Mi padre me pegaba desde que tenía tres años y tenía quemaduras por todo el cuerpo, sobretodo en mis genitales, si bien jamás hicieron nada los asistentes sociales y sí mi madre…pasar olímpicamente de mis llantos y gritarme que si volvía a decírselo a alguien me mataba. El borracho que tenía por modelo masculino y paternalista era un desgraciado que abusó de mí desde los cinco años hasta los diecisiete. Todo eso me hizo crear una máscara que mi profesor de literatura, la única asignatura que sacaba notas extraordinarias, me rodeó entre sus brazos y me hizo enamorarme de él. Pensaba que tenía algo y me aferré a él como a un clavo ardiendo. Durante una semana pensé que todo había acabado, me quedé en su casa y me aparté incluso del mundo que conocía. Mi padre me buscaba, claro, y supo donde estaba haciendo que se llenara de cólera de que tocaran a su puta privada. Si bien antes de que me llenara el cuerpo de golpes lo maté, maté también a mi madre ante sus ojos con una pipa que compré de segunda mano y llené todo de polvos de talco caros (cocaína de la más pura). Al regresar con Karim él me dijo que no me amaba, tan sólo era sexo y una relación de amistad bastante paternalista. Eso me derrumbó, me hizo abrazar mejor la botella y sentir que la guitarra era mi consuelo. Compuse mucho esos años, demasiado, y al final me hice amante de una vida dura. Pues bien, esos poemas y canciones fueron publicados y esa noche tenía algo para celebrar…pero alguien me lo quitó todo…¡TODO!
Un tio de unos treinta años se aproximó a mí y comenzamos a intimar, sus mordidas en mi cuello me excitaban a límites insospechados y estaba dispuesto a abrirme de piernas, cosa que no hacía desde mis dieciocho años, para que la metiera todo lo rudo que quisiera y sentirme su puta. Desde la edad mentada no había sido pasivo y ya era hora de volver a sentir a alguien en mi interior, alguien fuerte que me hiciera caer rendido. Me llevó a su motel y me folló todo lo duro que me podía, a la noche siguiente me desperté con una sed distinta y dos marcas en mi cuello. Decía algo de darme la vida eterna y de que sería mi regalo por la buena noche que habíamos pasado…que había leído un poema mío donde decía que ansiaba ser inmortal. Me convirtió en un vampiro, era un puto chupasangre más…¡Un desgraciado de la noche! ¡Un sanguinario! ¡Alguien que con un sorbo supo todos mis secretos!
Al regresar con mis compañeros no era yo, era otro, y tras esto convertí a Jorge y Axel. Todos seríamos inmortales, todos tocaríamos hasta que el mundo se destruyera y entonces… esa guerra…¡Esa guerra entre mundos! ¡Las ciudades se destruyeron! ¡El ser humano supo lo que es sentirse venado! Y los lobos se mostraron con toda su magnificencia…Cerberus se confesó y mostró su pelaje de Lycan…
Y ahí empezó Damned Souls… el cántico hacia la destrucción…DARK CITY VOLVERÉ A TUS CALLES Y TE HARÉ EL AMOR COMO A LA MEJOR DE LAS ZORRAS.
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