La noche perfecta, para ti y para mí. Salvajes arañazos sobre mi piel, mordidas sobre la tuya, y alaridos haciendo estremecer a ambos. El jadeo que se evapora de cada poro de tu piel, junto a al sudor, me incita a poder desearte un poco más. Labios sin carmín, limpios para poder ser besados hasta ser desgastados. Hueles a cerezas, baby, todo una cherry girl envuelta en débiles prendas que rasgaré.
Me vuelves loco, me haces enloquecer con cada uno de tus movimientos y caigo al infierno de la lujuria donde arderán nuestras almas. Te quiero, te quiero para mí. Seré tu más fiel guardián, ese que se pegará a ti como tu propia piel. Deseo beber de tus pechos el excitante manjar de la excitación más vulgar. Mírame, estoy a tus pies y a la vez quiero ser el rey que derrote cualquier frontera esta noche.
Sábanas de negro satén, dosel oscuro que cubre el colchón repleto de pétalos de rosas rojas y una leve melodía que no sé bien de donde la saqué. En un lado hay un barolo metido entre hielos con dos copas para nosotros. Supuse que el sexo nos daría sed, además esta noche hay que brindar por nosotros y por todos aquellos que un día desearon llegar estremecer tu cuerpo. Eres para mí, para nadie más. Por ello hoy te voy a marcar con mi huella personal. Pase el tiempo que pase la vas a llevar, bien pegada a tu cuello.
Te morderé hasta hacerte gemir, hasta que alcances la cuota más alta de placer. Beberé de entre tus piernas y haré que tiemblen pegadas a mis hombros. Sí, te haré el mejor sexo que jamás te han hecho y con él uniré nuestras almas. Lo siento, no te dejaré escapar. Soy estúpido, pero no tanto como pueden llegar a pensar. Entraré en ti para consolarte ya que estás ardiendo y necesitas que te sofoque un poco más.
Vamos baby! Mueve tus caderas al son de mi baile, quiero que aprendas a llevar la coreografía. No importa si estás arriba o abajo, en un lado de la cama o en otro, quiero que sepas acoplarte sobre el centro de mi cuerpo y te muevas. Vamos princesa, hoy te coronaré como reina. Veré al fin como tus pechos tiemblan, como dos apetitosos flanes que piden ser tomados y lamidos entre mis labios.
Danza en la pista de baile y regálame el mejor chocolate que puedas ofrecer. Quiero lamerte por completo, chupar cada parte de ti y absorber el aroma a guindas que llevas puesto para hacerme enloquecer.
Vamos pequeña! Araña bien mis brazos y todo lo que esté al alcance de tus garras. Quiero llegar al orgasmo contigo, quiero observar tus labios trémulos mientras mis dedos acarician tu cintura y te ancla aún más a mí. Sí, vamos galopa o déjate sodomizar. Te haré libre y a la vez te ataré al cabezal. Necesito ver como suplicas mayor intensidad cuando te torture con un ritmo más lento que el inicial.
Dos llamaradas en la penumbra de un hotel de cinco estrellas, vino caro, rosas y la mente da rienda suelta. La lujuria nos encarcela en una poción mística llamada orgasmo y quedamos fusionados en la sensación de que estamos creados uno para el otro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario